Ojos esmeralda

 "Los días en su ir y venir, parecían vaivenes de hojas secas que rompía con mis pies descalzos" Esto fue lo que mejor que pude describir el dia cuando te vi ahi sentada en esa oficina, ahí sentada bien trecha, con tus colochos alborotados y esos ojos esmeralda vivos, los cuales cuando miré para hablarte me tragaron "a bocanadas" Caí por la corteza interna de un enorme y viejo árbol, acompañado de muchísima velocidad, de nada servía recoger las manos y temer. Era todo lo contrario, los abría y esperaba con ansias descubrir a lo que tenía que llegar. Como en un tren sin frenos.


Aproveché todo mi tiempo, Dios bien sabe que lo hice e inventaba cada pretexto absurdo para ir a preguntarte cosas, quizá no recuerdes ninguna pero, bien se dice que cuando terminas un libro y no recuerdas su principio, es porque lo disfrutaste en el momento que lo tenías que disfrutar. ¿Sabes que más se dice? El libro se debe volver a leer.


Te lo he dicho tantas veces con tanto orgullo, que quizá te aburra pero, aún hoy pleno 24 de diciembre verdaderamente me deleito en recordarlo, de todas mis historias de papel que he escrito, esta historia que tejimos juntos fue la oportunidad perfecta para hacerte sentir todo lo que me hacías, cada palabra, cada momento que te robe fue incondicional, irrepetible y en ningún momento tuve que fingir ser otra persona debido a que todo lo que hice fue con los más profundos sentimientos y en serio, quizá te rías de mi, pero, en la vida me había pasado algo tan grande y genial. Disfrutar contigo en medio de tantas cosas me hicieron darme cuenta que no tenía nada en realidad, fue por eso que absolutamente todo lo que compartiste conmigo fue un verdadero regalo, si Dios existe no entiendo como me dio semejante regalo y si fue el diablo el que lo hizo, no me arrepiento de nada, quizá solo que no me dio más tiempo, este tiempo no fue para nada lento. 


Te mereces el mundo entero, que salgas con esa seguridad tan fuerte que tienes y te lo comas de un bocado entero. Y hablando de tu boca, me está matando sentir cada mordida, cada beso y cada respirar apresurada que pronunció. 


Desde la semana pasada me siento vacío, doblemente vacío. Llegué por acá donde se te extraña y estoy echo un puto desastre, pero quizá hice trampa todos estos meses y nunca puse un freno a lo que siento. Pero es mi culpa, desde el inicio lo sentí cuando caí por la corteza interna de ese enorme y viejo árbol, acompañado de muchísima velocidad, sabía lo que encontraría y eras vos con todo ese resplandor que me segaba, como dicen los Caramelos de Cianuro "Descubrí el área nunca antes visitada y el lado oscuro de tu almohada. Pasé mi lengua por tu cara, probé tus lágrimas saladas"


Las noches llenas de música en mis oídos me reclamaban una y otra vez que mi reflejo es un pobre disfraz. Ahora "tanto tengo pero tanto me duele, porque sé que no tengo nada" desde que sé que te vas para siempre, siento un hogar triste, paredes frías, siento sin tu aliento el tiempo lento.


Me arrepiento de muchas cosas, pero cosas en las que faltó más de parte mía quizá me faltó seguridad por lo que sentía en los momentos que me encaraste y sí, salí a tomar aire para acomodar mis ideas esa noche, pero jamás pensé dejarte allí debí al menos decir que ocupaba aire fresco, porque como lo decíamos "es complicado" y no sé de dónde salió esa conversación, cuando me di cuenta solo me diste sin piedad y está bien, pero me arrepiento no haber dicho que ocupaba aire y preocuparte más de lo debido.


Eres una luz que me hablaba, a seis pasos de la locura. Una luz acentuada y un brillo que cubría por completo el cuarto, que aún con la luz apagada vestía esa noche de un resplandor, la música se detuvo nuevamente por unos segundos y mi hoja (tu) volvió a danzar, girar y tallar formas en el aire, como si cada sombra fuese para mí. 


Te dije que no soy bueno para decir cariños, pero si te tengo que decir de una forma amorosa diría que eres mi hoja de aire... mi hoja de aire.


Y esta semana que viene, valgame Dios que te miraré, te observaré y sé que voy a estar esperando esa mirada, esa maldita mirada que me traga, me devora y me desarma por completo. Esperaría también que me digas que me suba a tu cajuela, que la cierres viendo San José y la abras para ver el sur pero el único que sueña en utopías acá soy yo.


La niña linda del cuarto de cajita, que se roba mis sonrisas, mis letras y mi historia de papel ¿Cómo puedo si quiera imaginar vivir sin ella? La niña linda que es capaz de cualquier cosa si se lo propone.


Si viviéramos en la misma ciudad, sería una ciudad que se encendería al sentir nuestros pasos. La luna al verte salir trataría de brillar más que la luz de tus ojos y, el sonido seria estruendoso, porque cuando caminas rompes cualquier silencio ya que eres decidida en tu caminar.


Si viviéramos así, ni te estaría escribiendo... estaría susurrando cada palabra a tu oído y sentirías como despierto escalofríos en tu piel que te hagan olvidar cualquier viejo y tonto amor del pasado.


Porque tú y yo ¡nos comeríamos el mundo de un bocado! porque tú y yo causaríamos tanto estruendo ¡que no nos podrían mirar caminar por la calle tomados de la mano! nuestro sonido sería tan violento como el del mar al chocar entre las rocas y por las noches escribiríamos nuestros nombres sobre la arena, nos miraríamos y sabremos que no nos hemos olvidado. 


No habría nada que nos obligue a distanciardos el uno del otro, porque, aunque han existido momentos de incertidumbre nos hemos llevado dentro, porque, aunque hayan días de lluvia sabremos que nada nos separará. 


Tú en el sur, mi fiel estrella de la mañana y yo al norte, tu fuerte inhiesta que soportará el vaivén violento del viento.


Pero sé que esto tengo que dejarlo ir y no quiero, sé que solo he sido "un vagabundo, un sirvengüenza, un perro inmundo. Una bala perdida y una hoja caída, entonces cuando pienso en el pasado y en todo lo que me has dado se esfumó el argumento con el cual me defiendo. Como cartas tus sorpresas en la mesa, son pequeños milagros semanales. 


Cuento cada una de las estrellas, sé que todas ellas son flores en el cielo que crecen para ti y así te vas encendiendo en las alturas, yo me quedo a oscuras, pero no siento miedo, sé que debe ser así." Fue la última ves que me diste un beso.


Todo lo que a ti te sale natural en esta despedida que he sentido, a mi me sale mal y me quedaré pensando en "Los días en su ir y venir, parecían vaivenes de hojas secas que rompía con mis pies descalzos" 


Entre dormido y despierto me atacará, como un ladrón tu recuerdo, trato de atraparlo y se me va entre los dedos, como una vela en el viento.


Aquí quedará tu raro, el extraño loco que te llevará en el corazón, pensando que lo secuestraron en una cajuela oscura rumbo al sur, allá dónde pasé lo que tenga que pasar. Dejándonos llevar en el momento, luz de madruga que me deja mirarme en tu mirada, yo quería siempre despertar a tu lado, como algo del destino que me puso en tu camino.

Comentarios

Entradas populares