Extracto de algún capitulo
Caminó y caminó, resbalo y cayó muchas veces más durante el camino,
pero nunca se rindió. Los chicos ya no estaban en su cabeza y eso, eso lo
dejaba solo a él.
¿O quizá no lo habían abandonado?
Sollozos… sollozos y mas sollozos…
–Anciano ¿eres tú?
El viejo anciano sintió un tirón en su vientre y volvió a recordar el
miedo.
–Anciano, ¿Qué me sucede?... Anciano
–Mi niña, no llores. Aquí estoy, ven acá.
–Anciano, ¿Dónde estás? Me duele mucho.
–Mi pequeña niña de las migas, ven sigue mi voz, aguardo por ti.
–Anciano quiero que me cuentes la otra parte de mi historia, me duele
mucho mi cabeza y quiero dormir.
–Ven mi niña.
En ese momento, cuando el anciano se veía forzado a componer su mejor
sonrisa y resignarse. En ese momento cuando cruzas los brazos y cierras los
ojos aceptando tu realidad… Su murmullo apareció otra vez, sus voces llenaron
por un momento su cabeza. Se sintió aliviado.
–Mauu… déjame hacerlo a mí.
–No Mariana. Esto es algo que debo hacer yo.
–No quiero verte sufrir.
–No sufro Mariana, estoy alegre de estar acá contigo, pero por mi
culpa ella esta atrapada aquí.
–Ya hablamos de ello y sabes que no es tu culpa.
–Yo salte frente a sus ojos Mariana, ella me siguió y quedo atrapada
aquí, ya vimos sus recuerdos.
–Anciano, ya te encontré.
mAuricioWriter
El Ultimo Salto
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