La niña y el lobo
Esa noche soñó y soñó. Camino por aquel largo pasillo oculto en las casas, corrió
y llego hasta su muro, pinto con las manos esa pared de mil y un formas.
Escribió su nombre de arriba abajo, jugó con las acuarelas. Ella estaba ahí con
el tiempo detenido, ella estaba soñando bonito pero… El pasillo comenzó a
oscurecerse y un viento gélido viajo hasta el final donde estaba ella, su
cabello se revolvió y las millones de hojas secas esparcidas por el suelo se arremolinaron
alrededor suyo. Una fría capa de aire le arremetió, le golpeo y toda la
habitación comenzó a perder su brillo. Ella asustada volvió su mirada hacia la
pared y observo como todas las letras estaban resbalando y perdiéndose en un
fluido gris por las hendijas inferiores. Se sentía tan sola y tan desprotegida,
comenzó a llamarlo en voz baja, pero recordó que estaba sola.
“Aquí estoy”,
dijo la voz de él en su mente. Esa fue la señal más fuerte, ella abrió de golpe
sus ojos.
No fue la
maravilla del mar lo que la asusto. No fue la brisa seca y salada que a sus
labios beso. No fue la presencia de un sol radiante que la saludaba.
Mariana abrió
sus ojos y sintió aquella respiración sobre su cabeza, sintió también al mismo
tiempo algo húmedo y áspero en su mejilla. Ella se sobresalto y miro a su
espalda, miro lo que había tras de ella y la sorpresa la sobresaltó aún más.
mauriciowriter
El Ultimo Salto
Un par de cosas actualizadas con respecto a la historia... cosas nuevas suceden allí, tienen que prometerme que leerán esta historia que traigo en mis bolsillos...
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