El recuerdo de un inicio
Mi madre había muerto dándome a luz. Mi padre me menciono
como era ella en sus días más radiantes ante el sol como a la luna, o la noche
oscura misma. Mi amable padre menciono como ella escogió mi nombre. Ella escogió
Mar, porque le recordaba las historias de antaño que su madre le contaba a cerca
de un lugar muy lejano donde el agua cubría y besaba la tierra, iana lo escogió
por parte de nuestra diosa Diana, nuestra diosa de la caza, la diosa que nos
provee los alimentos en el crudo invierno, la diosa que guía al cazador en los
bosques blancos de nieve cuando buscan el sustento de su pueblo. Esa es la razón
por la que mi madre me llamo Mariana.
Yo corría por los pasillos de mi casa, mi piel siempre
blanca y mi oscuro cabello largo y negro, negro como los ojos mismos que me
miran a través del espejo. Recuerdo la
soledad de mi padre cuando se sentaba en el jardín, recuerdo como sus manos parecían
lejanas a su cuerpo. Además, recuerdo su mirada vacía cuando se acercaba la
fecha de tu cumpleaños o la fecha del mío, el día que me diste la vida a cambio
de la tuya. Pero también recuerdo los momentos esos cuando mi padre te
extrañaba más de la cuenta y yo irrumpía en su soledad para alegrarle su corazón,
recuerdo sus brazos cálidos y su aliento tibio junto a mi mejilla cuando me
besaba.
El como sus brazos y manos recordaban que eran parte
de ese cuerpo y el cómo lograba un fuerte abrazo, acordándole lo que era brindar
afecto.
Recuerdo el pasar de los meses y las muchas estrellas que
brillaron en el cielo. Y como no recordar la mañana que apareciste en la puerta
de la cocina durmiendo solo y con frío Mi padre mando a traer ropa limpia y te
mando a asearte. Desayunaste con nosotros y yo no podía parar de mirarte, desde
tus cicatrices pequeñas en la cara y manos hasta lo profundo de tu mirada.
Recuerdo ese día que te
uniste a la familia, el cómo lograste perfeccionar el arte de mantener a raya
las setas con vallas en el jardín, el cómo nos comenzamos a ser amigos poco a
poco, tu el desconocido que apareciste de repente en la puerta de mi casa y por
otro lado yo, la joven alegre que corría por los pasillos de mi nuestra casa, la joven que corría por la fría nieve en el invierno, con el cabello ondulante.
Con el pasar del tiempo me fui dando cuenta que mi padre te
mantuvo en la casa por otros motivos que no eran los de encontrarse un niño
abandonado, algo tenias tu en particular que no tenían los demás y eso me di
cuenta unos meses antes de tu partida hacia lo que sería tu nueva vida como
cazador. Como solia decir el, "lo tienes en tu sangre"
Tu nombre es Mauricio y crecimos juntos en casa, aprendimos
juntos, mentimos juntos pero por sobre todo y sin darnos cuenta, creamos un
fuerte lazo.
Cuando supe que partirías de caza para convertirte en lo que Diana te encomendó encomendé todas mis oraciones a ella, rogándole que te
ayudara en tu camino como cazador, llore. ¿Quién no llora la ida de un amigo? Pero
justo tú el día que partías de casa me dijiste, “volveré”
Pasaron los años, cinco para ser exactos y no te vi llegar.
Cinco años y ya se aproximaba mi cumpleaños numero dieciocho. Cinco años en los
cuales a escondidas yo sola aprendía a ser como tú, a escondidas de mi padre lo
hacía, aunque ahora que lo pienso el debía de saber lo que yo hacía y aun así
no me lo prohibió. Cada vez que podía y cuando se presentaba la oportunidad yo sola me
instruía en las artes de la caza, no lo suficiente como para que me llamasen como tal, pero si lo suficiente para sentir que hacia algo más que esperarte. Esos cinco
años pasaron y con ellos cosas extrañas en el pueblo. Nadie salía ya de noche a
los bosques, muchos decían que Diana había soltado a unas de sus bestias al acecho,
otros juraban que había una ninfa enfurecida que se vengaba de cualquiera que
se adentraba en el bosque. Los pocos cazadores que se atrevían tardaban muchos días
en sus expediciones, creo que dos nunca regresaron. Cosas de estas sucedían pero
yo igual me escapaba y averiguaba trucos o cosas que me ayudasen a que cuando
regresases, con ellas sorprenderte y ser de algo útil.
Esa noche de mi cumpleaños fue cuando todo cambio, nuestras vidas cambiaron su rumbo, o debería de decir, nuestras vidas corrieron tras su verdadero rumbo. Nunca te pude ver regresar, porque nunca pude estar en el pueblo esperándote, pero ahora sé que lo hiciste y se con toda certeza que fuiste en mi búsqueda al bosque tras el hombre que me llevo, hecho
ya todo un cazador.
mae.... sin palabras, me dejo sin aliento y con un gran asombro playo! se lo aseguro q nadie se esperaba una entrada tan profunda en lo q es el diario del pasado de mariana, el hecho y la forma sobre como conecto los sucesos del "presente" con los del pasado fue asombrosa, me gusta mucho como mezcla la ficcion con parte de la realidad teniendo un buen balance en lo q son supersticiones y miedo a lo desconocido, me gusto mucho lo de "nuestras vidas cambiaron su rumbo, o debería de decir, nuestras vidas corrieron tras su verdadero rumbo" mae increible parrafo! hasta q se me erizo la piel! ahora lo q le hace falta es contar una historia q explique q paso con Mauricio durante esos 5 años pero por ahora esta asombroso lo q escribió!
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