Súper heroes
-En mi opinión los héroes no existen, ni los súper villanos.
-¿Por qué lo dices así cómo sin más? ¡No estábamos hablando de esto!
-Con el pasar del tiempo mi querido amigo, conocí a un verdadero súper
héroe. Y créeme o no, este no se vestía con capa ni con calzoncillos por fuera
de su pantalón. Ni tampoco salía en los periódicos locales y mucho menos, era
fotografiado por el chico del pueblo, robándole sus hazañas con la cámara.
-¡De qué hablas viejo! ¿Ya la edad te comienza a traicionar?
-¡No! Lo digo en serio, todo empezó cuando yo era niño y…
Era un niño común y corriente,
a mis cuatro años mi madre (que Dios la tenga en su gloria) me llevo a un
centro infantil. Al principio me negué, hice “berrinche” y me negaba a dejarla
a ella, negaba que ella se fuera y me dejara solo. Era solo un niño, un niño
con mocos en su cara cuando estaba enfermo, un niño al que le daba miedo posar
su trasero blanco en el retrete y que era feliz cuando nos pasaban al comedor
por nuestro desayuno, la merienda o el almuerzo. Llore mucho ese primer
día, llore a mi mama como nunca he llorado en esta vida a alguna mujer, y ella
me seco las lágrimas y me regalo una sonrisa. “todo está bien pequeño, no
tienes por qué llorar, la vamos a pasar súper bien con los demás”…
-¿Qué es toda esta historia viejo loco? Ya me está durmiendo, yo no le veo
nada de súper héroe a tu joven amor de niño.
-¿te puedes callar y dejarme terminar? Todas las mañanas te escucho a ti, hablando
del daño que te hacen las pastillas para la presión, y no te interrumpo.
…el tiempo pasaba, mi mamá me
dejaba todos los días por las mañanas y me recogía todos los días por las tardes.
A mi “niña” le vi tantas veces limpiarnos, recoger nuestros desastres, soportar
nuestros gritos y "malacrianzas". Y ella a cambio nos daba cariño y amor, nos
instruía en muchas cosas, para aprender a valernos por nosotros mismos. Cosas
que ni siquiera mi mamá en casa se preocupaba, ya que andaba de allá para acá. No
la culpo, pero también seria mentir si dijera que sí lo hacía. Recuerdo haberla
visto casi llorar un día, juraría si la memoria ´no me falla (y sería un
milagro de verdad) que ese día pudo ser un miércoles, ese día en especial la
trate de hacer sonreír con mis ocurrencias, pero no pude cambiar su tez, mi
héroe estaba triste, seguro su archienemigo le había ganado una de sus
batallas, pero ella salió adelante.
Resumiéndote quizá mi viejo amigo, mi súper héroe fue la primer persona que
me instruyo en esta vida, la que estuvo en mi niñez y me dio todo su afecto, como
el de una madre y quizá más. Mi súper héroe me vio tropezar, me ayudo a
levantarme y me susurro al oído que todo iría a estar bien.
-¿sabes que es lo único malo en todo esto?
-No tengo ni idea, es tu historia.
-Que crecí, me hice viejo y solo con
el tiempo me di cuenta de lo importante que era en mi vida. Nunca le pude decir
gracias por todo lo que hizo cuando era niño.
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