Viaje estelar
La noche se abrió paso entre la oscuridad sorda. La
oscuridad necia y recia al abrir tus ojos y descubrir un nuevo mundo más allá.
En ese lugar donde crees que lo imposible se puede hacer realidad.
Saltaba tan alto que podía jurar, alcance a tocar las
estrellas. Y en alguna de ellas vi a un niño rubio regando una rosa, feliz
porque había logrado encerrar a su corderito. Le desee mucha suerte y un enorme
abrazo de parte del aviador.
.Avanzaba dando enormes saltos en la inmensidad nocturna, el
caer al suelo era suave y solo sentía el peso de mi cuerpo al caer por completo
en mis dos pies y la enorme fuerza con la que me impulsaba hacia el cielo estrellado.
¡Era como volar!
Las ramas de los arboles no me hacían daño al adentrarme en
bosques inmensamente e incalculable-mente extensos. Era una realidad fuera de lo
común, lo más sorprendente era el haz de luz en forma de hilo que brotaba de ningún
lugar de mi estómago, pero que se mantenía allí. Eso era lo que me hacía no tener miedo de perderme en ese lugar.
Los colores eran purpuras en aquel lugar y las luces
titilantes de las estrellas extremadamente blanco, eran guiños allá en el cielo
estampados en un tapete de abrazos.
Pero toda la aventura termino tal cual rápido inicio, al
abrir mi ojos me vi a mi mismo dormido, al decir mi nombre esa imagen mía abrió
los ojos, al mirarnos volvimos a ser uno solo, y la cama crujió al yo volver a
ella.
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