INTERLUDIO ¡Despierta ya! Tercer Salto
A eso de las 2:35 a.m.
La maldita sirena se había activado, tras pasar por la casa y salir por la puerta abierta delantera corrí callejón abajo tras esos malditos.
– ¡Hey! ¡Que alguien les detenga!
Los tipos que se habían metido esta noche a mi casa iban a unos pocos metros de mí. Huían después de que los sorprendí entrar en casa.
Varias noches atrás en este barrio habían estado cometiendo hurto y esta noche me sorprendieron a mí.
– ¡Deténganlos! Gritaba yo.
Estaba tan cerca de ellos que las pisadas de los tres se confundían. La noche era oscura y el cielo estaba despejado, los reflejos corrían junto a nosotros por los cristales de las tiendas que había a los lados de la acera. Y en ese momento…
Había una niña al otro lado de la carretera, en el cruce del semáforo, bajo la farola. Su pelo caía por su rostro, traía encima un vestido negro con bordes blancos, una falda y tacones, ¿Cómo no le había visto desde más antes? En ese momento escuche…
– Mau…Mau… Mau…Mau…Su mirada me atravesó y su voz resonó por todo mi cuerpo. Olvide que perseguía a tres personas calle abajo. Su cuerpo se volvía traslucido y volvía a la normalidad, como si se desvaneciera en el aire.
Las cosas alrededor comenzaron a resplandecer de repente. Muchas brillaban y se agitaban como si fuesen figuras gelatinosas. Mi cabeza comenzó a doler, me costaba respirar, tenia en mi olfato un olor fresco y embriagador además, un sabor en mi boca que no recordaba en ese momento que era. Olvide a los ladrones, olvide porque corría.
…todo quedo blanco y negro…perdí el conocimiento. Pero tenía una leve sospecha de quien era esa joven
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