Monstruo, fantasía o realidad?
La habitación tal cual ha sido siempre. Sus pequeñas cosas
hablando de sueños olvidados, hablando de cosas que ya olvidadas quedaron atrás.
No es más que el mismo ser que siempre ha respirado en ella,
no es más que la misma persona que respira noche tras noche arañándose las
paredes de su cabeza. Escarbando y olvidando, durmiendo e imaginando.
No es más que una telaraña de sueños rotos por doquier, no
es más que el ser andante y errante que nació dentro de él. No miente a nadie,
solo es el mismo, no dice la verdad, no es más que el mismo.
La ausencia y la esencia, la forma mágica y esquiva que nace
al hablar. Es él, la persona a la que le
tenemos miedo de pequeños. Es él, ese ser que nos despierta noche tras noche
con sudor en nuestras caras, el que nos hace inhalar millones de dudas, el que
sabe las respuestas a nuestras preguntas.
Camina de arriba abajo. Viaja lejos y regresa al mismo
tiempo que terminas de exhalar. No hay lugar a donde huir, el siempre sabe
llegar.
Preguntas y preguntas, arañando la cabeza, arañando lo que
queda en nuestro ser.
No te voltees, aún no es tarde.
No respires tan fuerte, él esta sentado junto a ti.
Relájate y despierta, comenzará a contar su cuento. Ese cuento
con el que enfrasca sueños, ese cuento que sigues escuchando el resto de tu
vida como ligeros susurros en tu cabeza cuando lo ves en el espejo a él.
Relájate y despierta, deja que él viva otra vez en su vieja habitación.
Caminando de aquí para
allá. Caminando y pisando la sombra que corre frente a ti, frente al espejo,
frente a lo que no se ve venir.
Ruidos y ruidos que recuerdan que aún estas en la cama,
sudando y moviéndote bajo la almohada, tratando de despertar pero queriendo
quedar encerrado en el sueño que hiciste realidad. El sueño que ahora de
asfixia con la vieja almohada.
Corriendo a través del bosque con el cual soñaste una vez,
corriendo y cayendo por los desfiladeros con los que caíste hacia él. No hay
rostros, no hay temores aquí abajo en la almohada, no hay nada en lo que puedas
temer. Solo el mundo que habita en tu interior, el mundo por el cual saltas al
dormir y del cual no quieres recordar al despertar.
Tú sabes por qué no lo quieres recordar… Tú lo sabes, cuando
lo ves en el espejo, solo tú lo sabes cuando el rostro levantas de la almohada
con un ligero exhalo al despertar.
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